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Psicóloga en Valladolid

Una historia de búsqueda, cambio y conexión

Soy Beatriz Pintado, psicóloga sanitaria y coach

Pero durante muchos años, mi vida fue muy distinta a la que es hoy.

Trabajaba en el ámbito de los recursos humanos, en entornos donde todo tenía que estar organizado, controlado y bien resuelto. Era responsable, constante, implicada y buena en lo que hacía. Desde fuera, mi vida parecía encajar perfectamente.

Y, sin embargo, dentro de mí había una sensación difícil de ignorar.

La sensación de estar viviendo desconectada de quien realmente era.

Como si estuviera siguiendo el camino correcto “sobre el papel”, pero no el mío. Como si hubiera una parte de mí todavía dormida, esperando algo más profundo que, simplemente, cumplir y producir.

Necesitaba vida, emoción y movimiento.

Necesitaba entender qué sentido tenía todo aquello, quién era realmente y para qué había venido yo aquí.

Y aunque, entonces, todavía no tenía respuestas claras, sí empecé a comprender algo importante:

No podía seguir viviendo tan lejos de mí misma.

Mis valores

Amor

Entendido como una mirada profundamente humana hacia el otro, basada en la empatía, la escucha y el respeto.

Pasión

Porque creo profundamente en lo que hago y en el poder transformador del acompañamiento terapéutico.

Contribución

Creo firmemente en la importancia de aportar algo valioso al bienestar emocional de las personas y a la construcción de relaciones más sanas y conscientes.

Libertad

Acompañarte para que puedas vivir una vida más libre, menos condicionada por el miedo y más conectada con quien realmente eres.

Valentía

Porque empezar un proceso terapéutico implica mirar hacia dentro y atreverte a hacer cambios importantes.

Cuando la vida te cambia las preguntas

Siempre he sido una persona profundamente curiosa.

Me ha gustado observar, leer, reflexionar, intentar entender a las personas y también entenderme a mí misma. Durante años, busqué respuestas en libros, en formación, en experiencias y en todo aquello que me ayudara a comprender un poco mejor la vida y al ser humano.

Y, en cierto modo, sentía que las encontraba.

Hasta que llegó un momento en el que todo dejó de ser suficiente.

Recuerdo esa sensación: cuando creía tener muchas respuestas, la vida me cambió las preguntas.

Y esas nuevas preguntas ya no podían responderse desde fuera.

Pedían parar.
Mirar hacia dentro.
Escuchar de verdad.

Fue entonces cuando empezó mi proceso de transformación personal.

El momento de elegir otro camino.

Pero ese cambio no ocurrió de un día para otro.

Fue un movimiento interno que fue creciendo poco a poco, casi en silencio.

Empecé a cuestionarme muchas cosas: cómo me sentía, qué sentido tenía lo que hacía, qué lugar ocupaba yo en mi propia vida y por qué, aun teniendo una vida aparentemente estable, sentía que algo esencial faltaba dentro de mí.

Y llegó un momento en el que seguir viviendo desde ahí dejó de ser una opción.

Ahí fue cuando decidí acercarme a lo que, en realidad, siempre había estado presente en mí: el profundo y genuino interés por las personas y por el mundo emocional.

Aprender desde la realidad

Después de mi etapa en recursos humanos, comencé a trabajar como orientadora laboral acompañando a personas en situaciones muy complejas: jóvenes sin rumbo, personas con problemas de salud mental, mujeres víctimas de violencia de género, población inmigrante, exclusión social y procesos de reinvención vital.

Y fue precisamente ahí donde algo terminó de despertar dentro de mí.

Porque más allá de ayudar a las personas a encontrar trabajo, lo que realmente hacía era acompañarlas a reconstruirse, a descubrir sus capacidades y a conectar con una parte de sí mismas que muchas veces llevaban años sin mirar.

Ese trabajo me transformó profundamente.

Y me hizo comprender algo que hoy sigue siendo esencial en mi manera de acompañar:

El sufrimiento no aparece porque no tengas recursos, sino porque llevas demasiado tiempo desconectado de ellos.

El coaching: el primer gran cambio

En mi necesidad constante de seguir comprendiendo al ser humano, apareció el coaching.

Y, honestamente, fue una de las formaciones que más transformó mi vida.

Me formé en Coaching, Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüística en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, certificada por ASESCO e ICF, y posteriormente me especialicé en Coaching Sistémico con Marta Ocampo.

Aquello supuso un antes y un después en mi vida (lo sé, esto suena a frase hecha, pero fue una catarsis de arriba a abajo).

No solo porque descubrí herramientas nuevas para acompañar a las personas, sino porque empecé a entender algo mucho más profundo: la importancia de la conciencia, de los patrones que repetimos, de la forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos y del sentido que muchas veces buscamos fuera sin darnos cuenta de que necesita construirse dentro.

Durante esa etapa confirmé algo que llevaba mucho tiempo sintiendo: 

Mi misión tenía que ver con acompañar procesos de transformación personal. Tal y como yo había hecho conmigo misma.

El paso hacia la psicología

Y aun así, sentía que quería seguir profundizando más.

Por eso, decidí estudiar Psicología, una decisión que llevaba muchos años dentro de mí y que supuso uno de los mayores retos personales de mi vida.

Durante años, compaginé estudios, trabajo y vida personal, avanzando poco a poco, con constancia y compromiso. Como yo soy. Decidida, teniendo muy claro mi objetivo.

No fue un proceso rápido ni sencillo, pero sí profundamente coherente conmigo.

Finalmente, completé el Grado en Psicología y el Máster en Psicología General Sanitaria, integrando todo el recorrido anterior en una práctica profesional mucho más sólida, amplia y consciente.

Hoy siento que toda mi historia anterior tenía sentido para llegar hasta aquí.

Formación, experiencia y mirada integradora

A lo largo de mi trayectoria me he formado en distintas disciplinas relacionadas con la psicología, la gestión emocional, el coaching sistémico, el mindfulness, la inteligencia emocional y el acompañamiento terapéutico.

Además, he trabajado en contextos clínicos y sociales con problemáticas complejas relacionadas con salud mental, adicciones, violencia filio-parental, patología dual y procesos de gran vulnerabilidad emocional.

Todo este recorrido, me permite acompañar desde una mirada integradora donde la técnica es importante, pero también la presencia, la escucha y la relación terapéutica.

Porque con el tiempo he entendido algo esencial: La mayoría de las veces buscamos fuera lo que necesitamos comprender dentro.

Qué me diferencia

A lo largo de los años he comprobado que lo que realmente marca la diferencia en terapia no es solo la técnica.

Es la persona que acompaña.

La manera en la que escucha, la capacidad que tiene de generar confianza y la sensibilidad para comprender lo que el otro todavía no sabe expresar del todo.

No utilizo herramientas radicalmente distintas a otros profesionales, pero sí hay algo muy mío en la manera de acompañar los procesos: la cercanía, la autenticidad, la implicación y la forma en la que conectó con los demás.

Porque antes que cualquier técnica, lo que transforma una terapia es el vínculo humano que se crea entre paciente y terapeuta.

Cómo trabajo

Cómo trabajo

Trabajo desde una visión profundamente integradora del ser humano

Para mí, una persona no es solo mente o emoción.

Es también historia, cuerpo, relaciones, experiencias, creencias, identidad y sentido vital.

Y muchas veces el malestar aparece precisamente cuando perdemos conexión con alguna de esas partes de nosotros mismos.

Por eso, en terapia no se trata únicamente de aliviar síntomas o sentirte mejor momentáneamente.

Se trata de comprender qué te pasa, de dónde viene y cómo empezar a vivirte de una manera más consciente, más auténtica y más coherente contigo.

Creo en los procesos, en los cambios que se construyen desde dentro y en la importancia de sentirte acompañado mientras los atraviesas. Lo hace todo más fácil.

Hoy...

Hoy trabajo como psicóloga en Valladolid acompañando a personas que sienten que algo dentro de ellas necesita ser escuchado.

Personas que, como te puede pasar a ti, viven con ansiedad, ruido mental constante, bloqueo emocional, crisis vitales o sensación de desconexión consigo mismas.

Pero también con personas que simplemente quieren entenderse mejor, dejar de repetir patrones y empezar a vivir de una forma más consciente y alineada con quienes realmente son.

Y aunque cada proceso es distinto, hay algo que sigue guiando profundamente mi trabajo:

La convicción de que DENTRO DE TI tienes mucho más potencial de lo que te imaginas.

Dar el paso

No necesitas tener todas las respuestas para empezar.

A veces solo necesitas parar, escucharte y permitirte mirar hacia dentro de una manera diferente.

Y hacerlo acompañado marca una gran diferencia.