Preguntas frecuentes

+34 722 22 57 19

hola@beatrizpintado.com

Reserva tu cita

Psicóloga ansiedad en Valladolid

La ansiedad no siempre aparece de forma evidente. A veces no hay una crisis concreta, ni un motivo claro, ni siquiera algo “grave” que puedas señalar. Y, aún así, vives con la sensación constante de que tu mente no descansa y tu cuerpo tampoco. 

 

La ansiedad no siempre se ve, pero se siente.
Y cuando aparece, cuesta sostenerla.

Te despiertas ya cansado. Piensas demasiado. Anticipas conversaciones, problemas o situaciones que no han ocurrido. Sientes una especie de tensión constante difícil de explicar, como si tu cuerpo estuviera permanentemente preparado para reaccionar.

Y llega un momento en el que empiezas a normalizarlo.

Crees que es así. Pero la ansiedad no es solo eso.

Si sientes que tu mente no para, que todo se te hace cuesta arriba o que hay algo dentro de ti en constante alerta, probablemente estés viviendo ansiedad.
Como psicóloga especializada en ansiedad en Valladolid, puedo ayudarte a entender lo que te pasa y a empezar a gestionarlo.

Esto que te pasa

La ansiedad no siempre llega en forma de crisis. A veces es más sutil. Más constante.

Ansiedad silenciosa: cuando tu mente nunca descansa

Puede que notes que tu cabeza no para nunca, incluso cuando intentas descansar. Que cualquier pequeña decisión te desgaste más de la cuenta o que necesites tenerlo todo bajo control para sentir un poco de tranquilidad.

Ansiedad de control y anticipación: vivir siempre en alerta

A veces aparece en forma de pensamientos repetitivos que no consigues parar. Otras veces en forma de tensión física, insomnio, sensación de agobio o dificultad para disfrutar realmente de las cosas, incluso de aquellas que antes te hacían bien.

Ansiedad funcional: cuando por fuera todo parece estar bien

También puede pasarte que estés constantemente pendiente de lo que podría salir mal, imaginando escenarios futuros, revisando conversaciones o sintiendo que, aunque aparentemente todo esté bien, tú no consigues estar en calma.

Y quizás lo más agotador de todo sea que nunca puedes bajar la guardia.

Que lleves demasiado tiempo en esta situación y que interfiere profundamente en tu día a día.

La ansiedad no es el problema, es el síntoma

Muchas veces, la ansiedad aparece cuando llevas tiempo sosteniendo cosas que te sobrepasan, exigiéndote más de lo que puedes dar o viviendo desconectado de lo que necesitas de verdad.

Por eso, en terapia no trabajamos únicamente sobre ese síntoma. Trabajamos sobre lo que hay debajo. Sobre la forma en la que te relacionas contigo, sobre la presión interna que sostienes, sobre los miedos, las exigencias o los patrones que hacen que tu cuerpo permanezca constantemente en alerta.

Cómo puedo ayudarte

Mi forma de trabajar la ansiedad es cercana, práctica y adaptada a cada persona.

No creo en fórmulas rápidas ni en consejos vacíos del tipo «relájate» o «piensa en positivo», porque cuando estás viviendo ansiedad sabes que eso no funciona.

En terapia, iremos entendiendo poco a poco qué está activando esa ansiedad, cómo se mantiene y qué necesitas para empezar a recuperar la sensación de calma y seguridad.

Y aunque cada proceso es distinto, hay algo que suele cambiar poco a poco cuando empiezas a trabajar: tu cuerpo deja de estar permanentemente tensionado, tu mente empieza a descansar más y vuelves a sentir que puedes estar presente en tu vida sin vivir atrapado en lo que podría pasar.

El proceso terapeútico

Cada persona llega con su propia historia, por eso el proceso siempre se adapta a ti.

Un proceso adaptado a ti

Entender qué te está pasando

Lo primero será entender qué te está pasando, desde cuando te ocurre y cómo está afectando a tu vida.

Herramientas para gestionar la ansiedad​

A partir de ahí, iremos trabajando herramientas que te ayuden no solo a comprender tu ansiedad, sino también a gestionarla de una forma más sana y sostenible.

No se trata de "dejar de sentir" de un día para el otro

Se trata de que la ansiedad deje de ocuparlo todo, para que puedas:

Dar el paso puede cambiarlo todo

Muchas personas llegan a terapia cuando sienten que ya no pueden más.
Pero no hace falta esperar a tocar fondo para pedir ayuda.