A veces no hay una gran crisis. Simplemente vais acumulando distancia, discusiones, silencios o una sensación constante de incomodidad que termina afectando a todo.
Os cuesta comunicaros sin terminar discutiendo.
Sentís que ya no os entendéis igual.
O que habláis mucho, pero no conseguís llegar realmente al otro.
Y poco a poco la relación empieza a desgastarse.
Discutís constantemente por cosas pequeñas.
La convivencia se ha llenado de tensión o silencios.
Os cuesta encontrar momentos de calma o intimidad.
Echáis de menos cómo os sentíais antes juntos.
A veces, uno siente que da más que el otro.
Otras veces el problema es que todo acaba convirtiéndose en discusión, incluso cosas pequeñas que antes no tenían importancia.
También puede ocurrir que haya dejado de haber conexión emocional, intimidad o sensación de equipo.
Y muchas veces, detrás de todo eso, lo que aparece es una sensación muy dolorosa: sentir que ya no os estáis encontrando.
No porque no haya amor, sino porque la relación ha ido acumulando heridas, distancia, tensión o formas de comunicaros que terminan generando más desconexión.
Y cuanto más intentáis arreglarlo desde el enfado o desde la defensa, más difícil resulta entenderos.
Uno de los mayores miedos al empezar una terapia de pareja, es pensar que alguien va a señalar quién lo hace mal.
Y no se trata de eso.
El objetivo no es buscar culpables, sino entender qué está pasando entre vosotros, qué dinámicas se han ido creando y por qué os cuesta tanto salir de ellas.
Muchas veces significa precisamente lo contrario:
Que todavía os importa lo suficiente como para intentar entender qué os está pasando antes de seguir alejándoos más.
Y pedir ayuda a tiempo puede cambiar muchas cosas.
Si buscáis terapia de pareja en Valladolid o también en formato online, podéis empezar cuando lo necesitéis