Preguntas frecuentes
+34 722 22 57 19
hola@beatrizpintado.com
Reserva tu cita
A veces no sabe explicarlo con palabras, pero lo muestra con su comportamiento.
Otras veces lo que cambia es el ambiente en casa: hay más tensión, más enfados, más dificultad para gestionar situaciones que antes parecían sencillas. Y muchas veces lo más difícil no es solo ver que algo está pasando, sino no saber exactamente qué hacer para ayudarle.
Porque los niños no siempre saben expresar bien lo que sienten con palabras.
No saben decir “estoy desbordado”, “tengo ansiedad” o “me siento inseguro”. Lo expresan de otra manera: a través de su conducta, de sus emociones, de su forma de relacionarse o incluso de síntomas físicos que empiezan a aparecer sin causa clara.
Y cuando eso ocurre, es normal que como madre o padre también aparezcan dudas, culpa o sensación de impotencia.
Como psicóloga infantil en Valladolid, puedo acompañaros en este proceso.
Está más irritable o más sensible de lo habitual
Tiene rabietas más intensas y frecuentes
Duerme peor o aparecen miedos nuevos
Se muestra más inseguro o dependiente
Tiene dificultades en el colegio o problemas para concentrarse
Expresa mucho enfado, tristeza o frustración
Se aísla más o le cuesta relacionarse
Presenta dolores físicos sin causa médica clara
O simplemente sentís que «ya no está igual» y no sabéis muy bien cómo ayudarle
Y muchas veces, cuanto más intentáis corregir la conducta, más sensación tenéis de que el problema sigue ahí.
Porque normalmente no se trata solo de lo que el niño hace.
Se trata de lo que le está pasando por dentro y todavía no sabe expresar de otra manera.
Detrás de muchas conductas hay emociones difíciles de gestionar, necesidad de atención, inseguridad, frustración o situaciones que el niño todavía no sabe nombrar ni entender.
Y eso no significa que quiera portarse mal.
Porque cuando un niño atraviesa dificultades emocionales, todo el entorno se ve afectado de alguna manera: las dinámicas familiares, la comunicación, la convivencia e incluso la forma en la que os relacionáis con él.
Lo que vamos a hacer es trabajar en equipo:
Su espacio
Entender el «porque»
Vuestro «kit» de herramientas
Os equipo con recursos prácticos para que podáis acompañarle sin desgastaros.
Resetear la convivencia
Cada niño es diferente, por eso el proceso se adapta a su edad, su momento y sus necesidades.
Habrá momentos para observar y entender qué hay detrás de determinadas conductas y momentos para trabajar herramientas que le ayuden a gestionar mejor lo que siente.
También habrá espacio para vosotros para:
Con el tiempo, muchas familias empiezan a notar pequeños cambios que mejoran el día a día:
Pedir ayuda cuando algo no va bien con un hijo no significa que lo estéis haciendo mal.
Muchas veces, intervenir a tiempo marca la diferencia en su bienestar emocional y en la forma en la que aprende a relacionarse consigo mismo y con los demás.
Si buscas psicología infantil en Valladolid o también en formato online, podéis empezar cuando lo necesitéis.