No es solo tristeza. Es cansancio. Es vacío.
No suele pasar de golpe. A veces es algo que se instala poco a poco.
Primero empiezas a tener menos ganas de hacer cosas. Después te cuesta más levantarte, responder mensajes, concentrarte o seguir el ritmo de siempre.
Y llega un momento en el que, incluso lo más cotidiano empieza a requerir un esfuerzo enorme.
Como psicóloga especializada en depresión en Valladolid, puedo ayudarte a entender lo que te pasa y acompañarte en este proceso.
Cuando todo empieza a costar más
Puede que te notes más irritable o sensible. Que te cueste concentrarte. Que hayas dejado de disfrutar de cosas que antes sí te apetecían o que cada vez tengas menos energía para relacionarte con los demás.
Vivir con un peso invisible
A veces aparece una sensación de constante agotamiento, como si estuvieras sosteniendo un peso invisible todo el tiempo.
Otras veces, lo que aparece es desconexión.
Sentir que sobrevives más de lo que vives
Dejas de ilusionarte, de tener ganas y, poco a poco, empiezas a sentir que sobrevives más de lo que realmente vives.
Y entonces suele aparecer también la culpa.
Porque no entiendes por qué te sientes así y desde fuera, nadie imagina lo mucho que te está costando sostenerte ahora mismo.
Crear un espacio donde puedas hablar sin exigencia, sin juicio y sin presión también forma parte del proceso.
Porque cuando llevas mucho tiempo sobreviviendo, sentirte acompañado cambia mucho las cosas.
Con el tiempo, vas a empezar a notar pequeños cambios que al principio te parecían imposibles.
Dar el paso cuando estás atravesando una depresión no siempre es fácil, precisamente, porque muchas veces no tienes energía ni siquiera para eso.
Abordar la depresión desde las primeras señales permite frenar el desgaste emocional de forma gradual, facilitando un proceso de recuperación menos costoso y más respetuoso con tus tiempos.